Desastres naturales: ¿Cómo las nuevas tecnologías pueden evitar catástrofes?

02/10/2017

 

 

En un mes, el continente americano sufrió cinco huracanes y dos terremotos con gravísimos resultados. De acuerdo a la OCDE, Chile es uno de los países más expuesto a desastres naturales. En 2016 hubo pérdidas aproximadas por 28 mil millones de pesos en incendios forestales y 71 mil millones de pesos por los aluviones. En el 2010 el 27F, terremoto y tsunami sumados, impactaron 18% el PIB nacional.

 

Los desastres naturales a nivel global costaron a los servicios públicos alrededor de US$ 10 mil millones en reparaciones y multas en los últimos 12 meses. En los próximos tres años se espera que el mercado mundial de incidentes y gestión de emergencias crezca más de un 20% debido al cambio en las condiciones climáticas, al aumento de regulaciones gubernamentales, al uso extensivo de las redes sociales para difundir información y a las crecientes amenazas de ataques terroristas.

 

La Comisión de Desastres Naturales de Chile propuso crear una Estrategia Nacional de I+D+i para la Resiliencia frente a Desastres de Origen Natural, cuyo costo de aplicación llega a US$ 45,7 millones al año, con una razón costo-beneficio de 2,3. Esta inversión tiene el potencial de ahorrar US$ 106 millones en pérdidas asociadas a los desastres de origen natural.

 

¿Cómo la tecnología puede ayudarnos a prevenir estos daños?

 

Está demostrado que el Big Data, podría ser usado en la prevención, detección temprana y generación de estrategias predictivas, con solo integrar toda la información previa generada por las redes sociales, la observación satelital, los datos históricos sobre interconexión entre instituciones, entre otras muchas combinaciones. También se podría mejorar con el uso de las imágenes 3D y el Internet de las Cosas, a través de la integración de sensores interconectados, incluyendo respuesta a la demanda, gestión de voltaje, gestión de interrupciones, restauración acelerada y eficiencia operativa general.

 

Somos hiper dependientes de la red eléctrica. Vivimos en un mundo "siempre encendido" y esto ha aumentado las expectativas sobre los tiempos de recuperación tras interrupciones de servicios por desastres naturales. Los reguladores y los consumidores exigen tiempos de reacción y restitución de servicios ojalá inmediatos.

 

Las condiciones climáticas adversas y las amenazas a la seguridad pública sólo van a crecer. Pero ahora, las empresas de servicios tienen acceso a una gran cantidad de datos y tecnología inteligente para mejorar su eficiencia y gestión. Si la tecnología está disponible, ¿por qué no se usa? ¿Es un problema técnico o de adaptación a lo nuevo? ¿Qué tan preparados están los talentos de la organización para incorporarla? Me gustaría escucharlos!

 

 

Este artículo fue escrito originalmente para Diario Financiero.

 

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